No tengo nada contra las alcaparras

Estándar

De entrada se lo digo, no tengo nada contra las alcaparras. En mi pueblo crecen en las grietas de los muros de adobe y son grandes, en salmuera se vuelven deliciosas, con pan seco rayado complementan la pasta de los pobres, con berenjenas, aceitunas y albahaca crean sabores para deleitar a las diosas más exigentes. Pero que nadie me llame perro en salmuera (salty dog) que me enojo como una hiena. Un perro salado se parece a un perro roñoso. La fealdad del lenguaje crea la fealdad del mundo. A mí que me hablen en lenguas sonoras, inteligentes, llenas de imágenes solares. Si me dicen vieja loba de mar me vuelven a crecer rizos negros en la cabeza, se me tuesta la piel y se me infla el pecho como si fuera la más aventada de las hijas del Corsario Negro y acabara de cumplir unos osados y medio andados treinta años. Acepto ser un oso de mar, Seebär, como esos intrépidos hanseáticos que desafiaron a reyes; un morski lav de la Ragusa renacentista; un loup de mer sin descanso; un المجندي de valor cartaginés; un deniz aslani, león de mar de Esmirna; pero no un pinche perro en salmuera: en mi mundo ideal nadie hablaría una lengua tan fea como el inglés.

Anuncios

Acerca de Francesca Gargallo Celentani

Escribo, soy lenta, pienso y odio las burocracias. A mis 62 años (soy de noviembre de 1956) cuando tengo calor me desvisto porque siempre me ha gustado andar desnuda. He viajado todo lo que he podido con mi hija y ahora estoy feliz de que ella viaje por su cuenta: me encanta descubrir el mundo a través de su mirada (no siempre coincide con la mía). Tengo menos fuerzas que hace 20 años, me canso más y cargo menos, pero sigo creyendo que el mundo se conoce caminándolo, cruzando fronteras físicas que se quisiera desaparecer, subiendo y bajando de vehículos, burros, zapatos, carretas jaladas por yaks (animales simpáticos, por cierto). Desconfío y evito las tecnologías que nos hacen dependientes y nos controlan el tiempo diciendo que nos lo ahorran. A este propósito: a los 55 años he dejado la academia porque está tan controlada que no deja pensar críticamente ni escribir con placer: el aprendizaje autónomo es un camino hacia la libertad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s